martes, 27 de febrero de 2018

GEKIBO: GEKISHA BOY (PC ENGINE)



No resulta desconocido para nadie que muchos videojuegos, incluso desde los orígenes de la industria, han querido tomar y trasladar a sus mecánicas jugables diferentes actividades profesionales reales, e incluso se han fijado en las diferentes artes audiovisuales para convertirlas en diversión y entretenimiento para el usuario. Han existido simuladores de todo tipo de trabajos, granjeros, maquinistas, médicos, cocineros. También nos hemos metido en la piel de artistas, músicos de todo tipo, pintores… e incluso fotógrafos. Y es que aunque esta última profesión pueda pareceros a muchos que no pega demasiado con lo que un videojuego pretende ofrecernos, no han sido pocos los títulos que nos han puesto en las manos una cámara de fotos virtual con la que inmortalizar momentos aunque alejándose de la simulación propiamente dicha.

Si os paráis a pensar un poco, seguro que recordáis varios en los que la cámara es fundamental ya sea para hacer su función típica, como en el magnífico Pokémon Snap de N64, o para defendernos o descubrir a nuestros enemigos como en los terroríficos Project Zero en el que vemos y nos enfrentamos a los fantasmas que nos acechan por medio de nuestro objetivo y nuestras fotografías. Pero ya os digo, no han sido los únicos, podríamos poner decenas de ejemplos más, e incluso si nos paramos a pensar, muchos de nosotros, por no decir casi todos, nos hemos parado en algún momento de nuestra partida a trastear con el modo foto de algún juego intentando obtener una instantánea alucinante.

Pokémon Snap (N64 - 1999)
Project Zero (PS2, Xbox - 2001)
En GTA5 se nos invitaba a "trabajar" como Paparazzi



Pero podemos irnos incluso a tiempos más remotos para encontrar ejemplos similares, en concreto os propongo irnos al país del sol naciente, en el que a principios de la década de los 90 una diminuta y bonita consola de nombre PC Engine, arrasaba en las tiendas proporcionando a sus usuarios un catálogo repleto de algunos de los mejores juegos del momento, pero también lleno de joyas con un carácter único y mecánicas poco habituales, entre ellas las de ponernos en la piel de un fotógrafo en una aventura un tanto peculiar.

La mítica Irem nos proponía convertirnos en fotógrafos con un juego programado por Tomcat System que bajo el nombre de Gekibo: Gekisha Boy, nos introducía en una disparatada aventura de acción llena de sentido del humor y con un planteamiento tan inteligente y bien llevado a cabo que nos engancha desde el primer momento.


Convertirse en un fotógrafo profesional no es tarea fácil, y si no que se lo digan a David Goldman, nuestro protagonista, un aficionado a la fotografía que persigue su sueño de convertirse en todo un profesional del gremio. Todos los días como alumno aplicado que es acude a sus estudios con la firme intención de ser un gran fotógrafo, pero la vida muchas veces se empeña en que tus sueños no se cumplan, y David Goldman un día recibe la noticia de la muerte de sus padres en un terrible accidente, lo que hace que plantee abandonar sus estudios.
Pero el director de la escuela no está dispuesto a que esto suceda por lo que propone a David un reto, le dará el graduado si consigue completar 8 exámenes en diferentes lugares. Estos consisten en tomar buenas fotos que serán puntuadas y que le permitan alcanzar una puntuación establecida al principio de cada prueba, además el profesor nos invitará a captar una foto especial en cada evento que dará un gran impulso a nuestra puntuación. Por supuesto ante una proposición tan atractiva y pese a sus penas, David no iba a dejar pasar la oportunidad. Un argumento un tanto “duro” para un juego que derrocha simpatía por los cuatro costados.



El planteamiento en principio es sencillo, como decimos, nuestro objetivo es conseguir la puntuación encomendada por el profesor en cada nivel, para ello debemos sacar fotos durante nuestro deambular por el escenario.
El mecanismo de control que el juego nos da sobre el protagonista es sencillo, el desplazamiento de la pantalla es automático y no se para, así que nosotros mientras, podemos avanzar hacia adelante o hacia atrás horizontalmente para esquivar obstáculos o para recoger objetos y saltar con el mismo fin. Pero nuestro control recaerá sobre todo en nuestra cámara, una retícula marcará donde enfocamos para realizar la foto, esta retícula se moverá en función de la dirección de nuestro control pad por toda la pantalla, al posicionarla encima de un objetivo puntuable empezará a parpadear, si decidimos accionar el disparador de la cámara, esta tomará la instantánea y congelará la acción durante unas décimas de segundo, tiempo fundamental para nosotros para poder prever nuestro próximo movimiento.


Pero no os engañéis, la tarea no es tan fácil, tomar fotos a diestro y siniestro no es una estrategia recomendable y es que realizar fotos no es “gratis”, tenemos un número limitado de disparos, que van representados en nuestro marcador por carretes. En parte este marcador es como nuestra barra de vida, ya que no solo irá disminuyendo según tomamos fotos, si no que también perderemos carretes si un enemigo nos golpea, en este caso veremos como 5 carretes se van al garete y nosotros nos quedamos unos instantes aturdidos, pudiéndonos mover perfectamente pero sin poder efectuar fotografías.Cuando el contador de carretes llegue a cero la partida termina y el profesor evaluará nuestro rendimiento, si no llegamos a la puntuación mínima exigida veremos la pantalla de Game Over.


La forma de conseguir carretes no es otra que hacer fotos a momentos singulares, muchos eventos únicos, graciosos, extraordinarios, bizarros, etc. que se suceden a lo largo del escenario no solo nos ayudaran a aumentar considerablemente nuestra puntuación sino que nos darán la recompensa de 5 carretes mas, 10 en el caso de la foto especial que nos encomienda el profesor. Así no cabe duda que tomar estas instantáneas destacadas resulta imprescindible si queremos ir progresando en el nivel.
Tenemos que tener en cuenta entonces durante el desarrollo del nivel a que eventos y personas es mejor tomar fotos, ya que algunos nos dan puntuaciones bajas y no nos recompensan con más fotos disponibles, sacar una foto a un transeúnte cualquiera no es recomendable, pero “atrapar” con nuestra cámara a un OVNI mientras abduce un coche, un meteorito, o al mismísimo King Kong, es por supuesto una foto espectacular y única que nos recompensa tanto en puntos como en carretes que nos permitan seguir “vivos”.


Cada uno de los ocho niveles es temático, y durante el mismo se irán sucediendo escenas absolutamente locas, bizarras y desternillantes. Y no solo eso, cantidad de cameos, y referencias a la cultura popular, al cine, la música e incluso a los propios videojuegos aparecerán durante su desarrollo.
Estos eventos suceden en su gran mayoría durante unos breves instantes, a veces decimas de segundo, por lo que tenemos que estar bien posicionados y preparados para tomar esa fotografía perfecta que nos ayude en nuestro sueño de convertirnos en fotógrafo profesional. A veces somos nosotros con nuestra cámara los que descubriremos las escenas, tomando fotografías a objetos del escenario que en un principio parecen de poco interés, ocultos o inanimados provocaremos también reacciones en los mismos que resultaran de más interés fotográfico.

Así en nuestro enorme examen práctico, el profesor nos obligará a visitar lugares tan dispares como:



La zona residencial, donde tendremos oportunidad de fotografiar, caídas de patinadoras, un exhibicionista, alienígenas, un rescate de un incendio, un accidente de avión y también homenajes a las Game and Watch de Nintendo, al cine como el coche de Regreso al Futuro en el momento que viaja en el tiempo, Marilyn Monroe en la famosa escena de la falda de "La tentación vive arriba" e incluso a Superman.








Los suburbios, una peligrosa zona en la que podemos capturar diferentes actos delictivos, alguna escena subida de tono, a los alienígenas de Space Invaders, King Kong, Terminator e incluso a Michael Jackson.









La feria nos traslada a un escenario en principio más amigable, pero en el que las dificultad empieza a aumentar, captar un tigre saltando por un aro envuelto en llamas, meteoritos que se estrellan contra el suelo, una bala humana que sale despedida de un cañón, una cantante con grandes similitudes con Madonna y a Elliot que huye con ET en su bicicleta voladora serán una parte de nuestros objetivos interesantes.









Cansados de tanta “diversión”, nos preparamos para hacer un paseo submarino enfundados en una escafandra, en el fondo del océano entre otras cosas, podemos inmortalizar una sirena, un ataque de un tiburón a un desdichado submarinista, en incluso a pinocho, en el estómago de la ballena.









Nuestra quinta prueba nos llevará a una galería de arte, llena de esculturas, obras pictóricas y reliquias antiguas, nos dará la posibilidad de llevarle al profesor fotos de una momia, de una inesperada reacción de La Mona Lisa, y veremos un claro homenaje a la saga Gradius.








El paseo cultural mola, pero un merecido descanso en la playa también es de agradecer, solo que nuestro protagonista (bronceado para la ocasión) no va a la orilla del mar a descansar, la actividad aquí es intensa, y tendremos que estar atentos para que no se nos escapen muchas cosas, entre ellas un desnudo, un rescate de un náufrago, el monstruo del lago Ness (que por lo visto también está de vacaciones) y un claro tributo a la película Tiburón.







Ya nos vamos acercando al final y vemos nuestro objetivo más próximo, aunque con tantas dificultades por el camino no sabemos ya si amar u odiar a la fotografía. El caso es que el profesor esta vez nos lleva a un mundo de terror, un entorno que mezcla sin compasión todas las películas y libros clásicos de terror, en el que tenemos que estar atentos para que el monstruo de Frankenstein, la niña del exorcista o un viejuno Conde Drácula pasen a forma parte de nuestra película fotográfica, no podemos dejar de reírnos y disfrutar con un nuevo cameo de Michael Jackson, esta vez escenificando su videoclip de Thriller rodeado de zombis.







Para terminar nos vamos al lejano oeste, donde las flechas y los tiros vuelan a nuestro alrededor, atentos que aquí a muchas cosas, como por ejemplo un nativo americano que insiste en hacerse con la cabellera de un desdichado cowboy o un duelo a muerte bajo el sol abrasador.






Cuando logremos superar todos los desafíos que nos propone el profesor, que ahora ya no nos parecerá tan amigable el cabronazo, tenemos que enfrentarnos a una última prueba a modo de “enemigo” final si queremos nuestro ansiado título.

¿Ya no os parece tan fácil la tarea no? Pues contaros también que durante todo este proceso, debemos de enfrentarnos a decenas de enemigos en cada nivel, estos, que pueden ser animales u objetos inanimados aparecen siempre en los momentos más inoportunos para dificultarnos la toma de fotografías importantes, por ello a la vez que sacamos la foto, debemos de tener en cuenta la posición de nuestro protagonista y saltar y/o esquivar si es necesario tomando la foto en el proceso, un hándicap que tiene su ser en hacer que no solo tengamos memorizado donde suceden los eventos, si no que nuestra habilidad se combine con ello, poniendo a prueba así nuestra pericia como fotógrafos, y es que si la fotografía profesional no es nada fácil en la vida real, ¿tampoco iba a serlo en un videojuego no?


Estos enemigos vienen siempre resaltados con un parpadeo que nos avisa de su peligro, para diferenciarlos del resto de elementos del escenario, así podemos esquivarlos o hacerles una foto, esto último nos proporcionará por norma general unos necesarios y suculentos puntos, y también los hará desaparecer de nuestro camino. Así debemos decidir en todo momento que hacer con ellos, a veces su presencia dificultará la toma de fotos a los objetos interesantes, pero otras veces tal vez lo mejor sea evadirlos.

Cabe decir también que durante la partida tendremos un par de potenciadores que serán sumamente útiles, facilitándonos mucho las cosas. Estos son liberados de vez en cuando por los sujetos fotografiables. El primero de ellos es un potenciador de nuestra retícula, dando mayor tamaño a esta y facilitándonos así la tarea, tanto para fotografiar objetivos importantes como para acertar sin necesidad de apuntar tanto a los enemigos pequeños. El segundo es un aumento de la velocidad de la retícula, que nos permitirá desplazarnos de un lado a otro de la pantalla a velocidad del rayo, permitiéndonos así sacar más fotos en menos tiempo e incluso salir de situaciones que de otra manera serian complicadas. Estos potenciadores desaparecen una vez un enemigo nos golpea, dejándonos otra vez con la configuración por defecto, por lo que no hace falta decir que conservarlos el máximo tiempo posible puede ser crucial para conseguir nuestros objetivos.


Gráficamente el juego como no podía ser de otra manera dado su desenfadado planteamiento, tiene un acabado muy caricaturesco, con formas muy irregulares y personajes peculiares llenos de simpatía, obviamente el colorido es intenso, incluso en los niveles más tétricos. Como es obvio toda la acción es muy animada y nos mostrará en pantalla decenas de movimientos independientes, entre los enemigos, los fondos, los eventos que suceden en el escenario, y los transeúntes, pueden organizarse buenas “orgias” de sprites en pantalla, ante los que la PC Engine aguanta sin problemas, así, no veremos apenas ralentizaciones ni grandes problemas de desaparición de sprites. Los homenajes a las diferentes ramas artísticas son constantes y fácilmente reconocibles, caricaturizando de manera muy cómica a todos ellos, haciendo que se nos dibuje una sonrisa en la boca en más de una ocasión. La variedad de escenarios como habéis visto es total, por lo que no tendremos en ningún momento sensación de repetición (más que las veces que tengamos que volver a repetirlos por no lograr la puntuación indicada).


Hay momentos en el juego que de haber salido de Japón en su época habrían tenido una dura censura, y es que el juego no se corta a la hora de presentarnos escenas un tanto macabras e incluso un pelín subidas de todo, que aunque estén representadas todas de manera cómica y desenfadada, no hubiesen pasado el corte de la fina catadura moral norteamericana e incluso de la europea. El trasero de una mujer, un atropello, grafitis con palabras malsonantes, un avión estrellándose, un tiburón cazando un submarinista, un forajido con una soga al cuello, y así decenas de momentos que solo podían pasar el corte en Japón, y ponen la nota de humor negro al juego. Momentos que sin los cuales, a mi juicio el juego perdería una grandísima parte de su encanto.

Sonoramente, tenemos un apartado más que correcto, con melodías diferentes en cada nivel, de una calidad bastante aceptable dentro de lo que eran los estándares del chip de sonido de la consola de NEC, al salir en juego en formato Hu Card, no tendremos por supuesto la calidad CD para la banda sonora, pero esta es en general bastante agradable para nuestros oídos, sin ser una obra maestra, puede que nos sorprendamos tarareando alguna que otra melodía, lo cual dice bastante. Los efectos de sonido son escasos, no tenemos ninguna voz digitalizada, y lo que más escucharemos durante la partida es el sonido del obturador de la cámara fotográfica y un estridente sonido que nos indicará el fatídico momento en el que un enemigo nos golpea.


Gekisha Boy no es un juego excesivamente difícil, si es cierto que tendremos que darle unas cuantas rejugadas a los escenarios, para ir memorizando cada uno de los eventos y momentos complicados, pero poco a poco nos veremos superando niveles con soltura, sus mecánicas se captan rápido, no es un juego complejo en su manejo, por lo que lo demás es cuestión de memoria y jugar unas cuantas partidas. La curva de dificultad va muy bien ajustada, dándonos unos niveles introductorios bastante asequibles y volviéndose bastante más duro a partir del quinto nivel. Personalmente creo que los niveles más difíciles son la galería de arte y la playa, en los que los enemigos son algo más… tocapelotas. Si conseguimos durar más tiempo con los potenciadores, la cosa se vuelve mucho más sencilla eso sí.

Comentar en este apartado también, que al estar el juego en perfecto inglés podemos toparnos con la barrera del idioma levemente, y es que los diálogos son escasos y de poco importancia, pero durante los mismos al introducir el nivel el profesor nos indica una pista de cuál es la foto especial de cada nivel, lo cual para un jugador que desconozca el idioma, resultara un misterio que tendrá que averiguar por suerte o por práctica. Existe eso si una versión traducida por los fans, de la cual podemos descargarnos la rom preferentemente si vamos a jugarlo en emulador o en nuestro Everdrive.


Uno de los puntos que más se echa en falta es el modo para dos jugadores en PC Engine, ya que el juego se presta a ello, aunque tal vez por limitaciones técnicas, al tener que mostrar más sprites en la ya de por si abarrotada pantalla, o por la limitación física de la propia consola al contar con solo un puerto para pad de control, y la necesidad de comprar un multitap si queremos jugar dos o más personas a los juegos, Tomcat System tomara la decisión de hacerlo solamente para un jugador. El caso es que en la versión posterior para Playstation si se habilitó esta opción.

Si, como habéis leído, el juego fue convertido muchos años después a la exitosa consola de Sony, dentro de la serie de juegos sencillos y económicos, Simple 1500 Series, bajo el título de “The Cameraman: Gekisha Boy Omakefu”.
El juego en sí, no es más que una conversión “a pelo” de la hucard de PC Engine, al que se le han añadido interesantes cosas, como por ejemplo un nuevo nivel, basado en un partido de béisbol, en el que recorreremos un estadio abarrotado de gente en el que durante un partido y como cabría esperar una vez más, suceden las más extravagantes situaciones. Así tenemos un total de nueve niveles que superar antes de enfrentarnos al “enemigo final”, ocupando este nuevo el noveno lugar.

Playstation
Playstation
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Tenemos también que para esta ocasión el juego nos permite salvar partida una vez superado el nivel por lo que podemos entrenar en ellos de manera individual las veces que lo deseemos, y también nos permite continuar la partida donde la dejamos, y aunque el juego en si no es muy largo, se agradece esta opción. Por último y como ya comentamos unas líneas más arriba, la opción de dos jugadores se hace una realidad, eso sí, no inicialmente, para desbloquearla debemos de completar el juego por primera vez, así luego se nos dará la opción de comenzar una nueva aventura con dos personajes a modo cooperativo, para el segundo jugador tendremos un nuevo personaje femenino. Lo cual hace que la aventura sea un poco más fácil aunque eso sí, mejor jugar con alguien competente ya que los dos personajes comparten la barra de carretes, con todo lo que ello conlleva.

Playstation
Playstation
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Tal vez Gekisha Boy era demasiado “japonés” como para salir de las islas rumbo a occidente a un mercado en el que Turbografx no encontraba su sitio, y en el que seguramente sería censurado y por tanto mutilado en sus virtudes. NEC consideraba que el mercado occidental necesitaba sus juegos específicos, y la estrategia seguida por Sega con su Genesis y los juegos deportivos y de acción era el camino, por lo que Gekisha Boy no tenía un hueco en esta estrategia. La importación y el boca a boca le dieron su merecida fama, al menos la suficiente como para que una segunda parte viese la luz muchos años después en Play Station 2.

Gekisha Boy 2 fue lanzado en 2001 para la por entonces nueva consola de Sony añadiendo un renovado apartado gráfico más de acorde con los tiempos, pero eso si manteniendo su desarrollo 2D así como sus mecánicas básicas. Esta vez sí se optó por un lanzamiento occidental, y el juego iba a llegar a Europa bajo el pegadizo nombre de Polaroid Pete, pero cuando estaba todo listo para su lanzamiento se canceló sin explicación ninguna.







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